Los acontecimientos que a diario observamos nos dan la razón a pensar que en distintos departamentos del Gobierno se está trabajando a la inversa y con marcado interés de desacreditar el buen nombre del país a nivel nacional e internacional, convirtiéndonos en el hazme reír de los organismos internacionales, tanto en lo que respecta a acuerdos multilaterales, como en violentar preceptos Constitucionales que reafirman la percepción colectiva de la no institucionalidad que viene reinando en los últimos gobiernos.
No podemos negar la amarga realidad de que hemos sido condenados en reiteradas ocasiones por esos organismos mencionados, por la transgresión a los acuerdos firmados, que en muchos casos no benefician en nada los intereses nacionales.
De igual manera, no es un secreto que, salvo excepción, las leyes no tienen carácter retroactivo, de acuerdo a nuestra Constitución, pero penosamente estas leyes están sujetas al capricho del funcionario que las aplica y de esta verdad nace el pensamiento que dice: LA VERDADERA LEY ESTÁ EN LA JUSTICIA Y LA VERDADERA JUSTICIA ESTÁ EN LA CONCIENCIA. POR TANTO, CUANDO NO HAY CONCIENCIA, ADIOS LEY Y ADIOS JUSTICIA.
Tendríamos que remontarnos a los tiempos de trucutú, para aceptar como buena y válida la actitud asumida por la Junta Central Electoral, frente al caso del grupo de jóvenes de ascendencia Haitiana, nacidos, declarados, estudiando y con todos sus documentos legales expedidos aquí por los organismos correspondientes, para que hoy se empecinen en hacerle la vida imposible a estos jóvenes. Entonces nos sorprendemos cuando las Instituciones Internacionales que tienen que ver con estos asuntos, penalizan el país, por acciones como éstas y se nos hacen las acusaciones de racismo y anti-haitianismo de que venimos siendo objeto, lo cual no deja de ser una afrenta a la soñada convivencia de las naciónes, respetando las normas establecidas a tal efecto.
Vale repetir la expresión de que “la verdadera ley está en la justicia, y la verdadera justicia está en la conciencia. Cuando el ingrediente CONCIENCIA no existe muy especialmente en algunos funcionarios públicos, vemos todas estas cosas y algo más.-
15 de marzo 2013 MIGUEL A. MONTERO L
Miembro de Participación Ciudadana