IMPORTANCIA DE LAS HERRAMIENTAS
Sin herramientas idóneas es imposible que nadie pueda realizar factiblemente una tarea de la índole que fuere; de igual manera, resultaría imposible que gobierno alguno pueda realizar una labor plausible e inobjetable ante la ciudadanía, sin hacerse acompañar en su gobierno, de un circulo de personas realmente idóneas, inobjetables, que no estén permeadas por el rumor público sobre su conducta frente a los bienes del Estado.
En esa tesitura está enmarcado el actual gobierno del presidente Danilo Medina, a quien se le reconocen buenas intensiones de adecentar el país del oprobio en que lo ha recibido, pero “de buenas intensiones está empedrado el camino del infierno”, y si él no se arma de valor para despojarse de todas las sanguijuelas que les han impuesto su propio partido, correría el riesgo de perder el prestigio y la confianza que en él ha depositado el pueblo, convirtiéndose en uno mas de los depredadores tradiciones que han llevado a la nación al laberinto en que hoy nos encontramos.
El accionar de un hombre –sea cual fuere-, debe ser claro y transparente ante Dios y el mundo, y mucho mas cuando se trata de hombres de Estado, ya que en su actitud está en juego el destino del país y el prestigio de su estirpe, lo cual tendrá siempre mas valor que las lisonjas y canonjías que se derivan de una posición cimera, toda vez que la misma es transitoria, y nunca habrá mayor galardón , que llevarse a la posteridad, un prestigio ejemplarizador, por lo que debe luchar y arriesgar hasta la vida si es posible, todo hombre de bien que esté afianzado en los principios de la Divinidad..
Señor Presidente: Todavía está a tiempo de brillar en las páginas de la historia. La suerte está echada. Dos paradigmas rondan su accionar. El de quedar sepultado históricamente, junto a los depredadores tradicionales del país, o enfilarse a SANGRE Y FUEGO, por el sendero del DECORO NACIONAL, para lo cual cuenta hasta ahora con todas las fuerzas vivas de la nación.-
12 de noviembre del 2012.- MIGUEL A MÓNTERO L.