EL AYUNTAMIENTO AL QUE ASPIRO.
En el devenir de mi existencia como
ciudadano de este país, en pleno uso de mis facultades cívicas, le he tirado
muchas piedras a la luna y también he arado en el mar, tratando de sembrar en
las mentes de mis conciudadanos, la semilla del DECORO NACIONAL, el cual ha
venido siendo sepultado bajo el influjo de los anti-valores imperante en estos
tiempos de la modernidad que han desplazado todo lo tradicional aunque en
cierto grado fuera lo mejor de nuestra existencia.
Esta humilde apreciación de mi parte
tiene muchas aristas, pero esta vez solo nos referiremos a nuestros
Ayuntamientos, que hoy no son ni la sombra de lo que otrora fueron en
aquellos tiempos de mi juventud – misma que
se mantiene incólume en espíritu - , y siendo que en esa área me desarrollé
como servidor público, hoy me resulta muy cuesta arriba admitir como bueno y
válido el desastre que observamos en
esos pequeños gobiernos.
Aunque esto sea un decir -, porque las leyes Divinas no se manejan por
capricho -, auguramos que DIOS
perdone a los políticos que a partir de los años 1975 en adelante – si mal
no recuerdo – instauraron en forma radical el germen maligno de la política en
los Ayuntamientos, sustituyendo el sistema de elección de las autoridades – Síndicos
y Regidores – compuestos por personalidades de reconocida solvencia moral y
hasta económica en cada pueblo, los cuales iban gustosos a servirle a su pueblo
desde la HONORABLE posición de REGIDORES, cargo que siempre fue de carácter HONORIFICO
Y GRATUITO. Pues estas personas solo les interesaban servirle a su pueblo con
sus sabias y sanas orientaciones y jamás pensar en servirse de forma alguna los
intereses del Cabildo. OJO. La expresión “HONORABLE”, hace tiempo que fue
sepultada en los Ayuntamientos.
En aquella época, los regidores eran
escogidos por los candidatos a Síndico de cada partido, para que lo acompañaran
en su gestión, y lo que le daba seguridad de triunfo al candidato, era, la
calidad de persona que como regidor lo iba a acompañar. El dinero y
la compra de conciencia no era determinante en ese entonces.
Hoy
vemos la millonada que se requiere para ostentar un simple cargo de regidor, y el único requisito para lograrlo es tener
mucho dinero, sin importar como fue adquirido. Pues los nuevos tiempos nos han traído
como regalo, la sustitución del SER POR EL DE TENER. Ese dinero de campaña lo
sacan PARIO, pues no es un secreto para ninguna persona medianamente pensante, que la mayoría de nuestros Ayuntamientos están constituidos por
bandas de inescrupulosos con patentes de corso para hacer lo que quieran con
los recursos municipales y no pasa nada.
La prioridad
en el gasto público, sea gubernamental o municipal está en el capricho de los
que gobiernan y primero están sus propios intereses antes que las urgencias
comunitarias, y no pasa nada porque no existe un pueblo que se empodere de sus
deberes cívicos frente a la Patria, siendo uno de nuestros pecados capital, la
falta de CONCIENCIA CIUDADANA.
Jamás pensé
que el colosal fraude registrado en Santo Domingo Este, con la elección del
Síndico en las pasadas elecciones,- por solo mencionar un caso - no iba a ser posible pasarlo como bueno y
válido. Esto da a entender la podredumbre que en el orden político nos arropa,
y todo por la falta de un pueblo dispuesto a empoderarse de sus deberes
cívicos, mismos que están plasmados en nuestra CONSTITUCIÓN, pero los gobiernos
se han encargado de obnubilar al más alto nivel las mentes del dominicano, para
que, ni sienta ni padezca. Por eso estamos aquí, a los fines de aunar esfuerzos
para extirpar ese mal.
SANTO DOMINGO ESTE, 16-02-17 MIGUEL A. MONTERO L.