LOS NEFASTOS EFECTOS DE UN MUNDO DEGRADADO.
Sobre este contexto, quiero
referirme en 1er. Término, al hecho de observar como van desapareciendo del
escenario de la vida, todos los preceptos establecidos por EL HACEDOR DE TODO
LO CREADO para la correcta convivencia de la especie humana, los cuales han sido
trastocados en su esencia y sustituidos por los caprichos de “UN MUNDO EN
CONSTANTE INVOLUCION”, nombre con el cual titulé mi primer libro, publicado en
abril del año 2006.-
Los que tengan ojos para ver, y
oídos para escuchar podrán observar como en forma despiadada son burlados todos
los ordenamientos que rigen las leyes del Universo, hasta llegar a dudar de la
existencia de UN SER SUPERIOR, principio y fin de todas las cosas.-
Hoy se busca afanosamente la
solución a los grandes males que agobian a la humanidad, pero sin mirar hacia
atrás y observar las pautas de nuestro orígenes. Al respecto, todo está dicho y
escrito, pero resulta pecaminoso el mirar Para ese lado so pena de convertirse
en anticuado al no asimilar las directrices trazadas por el NUEVO PARADIGMA de
modernidad –con lo cual me identifico, exceptuando el lado oscuro de la tecnología-
que ha devenido en abolir todo lo tradicional como son LOS VALORES HUMANOS que
indefectiblemente tienen que nacer en cada hogar y luego ser fortalecidos en
los centros de enseñanzas que hoy, en gran medida no son más que centros de
degradación producto de la INVERSION DE VALORES, sintetizados en la
erradicación de las escuelas, de las enseñanzas
de MORAL Y CIVICA así como los
preceptos CRISTIANOS.-
Hoy nos sorprendemos del MONSTRUO
que hemos creado. Pues tal como lo hemos repetidos en innúmeras ocasiones, LAS
SOCIEDADES CON VALORES NO BAJAN DEL CIELO, SINO QUE SE CONSTRUYEN, y es una
tarea de todos los ciudadanos, encabezada por LOS GOBIERNOS responsables de su
rol ante la ciudadanía, pero esta clase de gobiernos no han existido en RD.-
Con la presteza requerida para
lograr un obtuso objetivo, poco a poco se van cambiando normas y principios que
por siempre han debido mantenerse INCOLUME, a los fines de preservar firme los
principios que enaltecen a toda Sociedad interesada en trascender.-
SANTO DOMINGO ESTE, 24 MIGUEL A. MONTERO LEBRON