Es innegable, que este infausto acontecimiento ha tenido una gran repercusión en el continente Americano y hasta en el resto del mundo, toda vez que ha marcado un paradigma en el accionar socio político de muchas naciones, con una clara tendencia al mejoramiento de las clases mas desposeídas y a la vez dando ejemplos dignos de imitar, según apreciación de sus mentores.
Todo lo antes dicho puede ser plausible y digno de encomio, pero, bajo tales argumentos sería contraproducente que un ser humano se olvide o ponga de lado las inexorables leyes que rigen la vida de los mortales, y no observar la fragilidad consustancial a nuestra especie.
Está dentro de los mejores atributos, tener la gallardía, el arrojo de lograr objetivos no comunes, reservados a personas excepcionales, pero siempre reconociendo las limitaciones que nos impone la Divina Providencia , lo que nos debe obligar a revestirnos de alguna dosis de humildad, que nos haga entender esa realidad y nos impida creernos seres superiores, capaces de sobreponernos a los designios del destino.
Quiera Dios que esta humilde REFLEXIÓN pueda penetrar en los corazones de muchos “semi-dioses”, a nivel mundial, que se han vendido ante sus pueblos como verdaderos “Mesías” insustituibles, so pena de que llegue el fin del mundo si no logran sus metas, y por tanto, ni las mismas barreras de la providencia, puede detener sus intensiones que, mas que el bienestar colectivo, está el egocentrismo, lo que lleva a los mortales a creerse inmortales.-
17 de marzo del 2013. MIGUEL A. MONTERO LEBRON
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