jueves, 3 de octubre de 2013

LA SENTENCIA 168 DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

LA SENTENCIA 168-13 DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL “La verdadera Ley está en la justicia y la verdadera justicia está en la conciencia. Cuando falta esta última, adiós Ley y adiós Justicia” PRECEPTO BIBLICO La monstruosa sentencia evacuada por el Tribunal Constitucional de República Dominicana –Diario Libre del 26 de septiembre año en curso-; tiende a remover las fibras mas sensibles de todo ser pensante, dotado de algún átomo de raciocinio, al ver la forma inhumana en que el mas alto tribunal en la materia, convierte en APÁTRIDA –por así decirlo- a un grupo de personas de ascendencia Haitiana pero nacido y haber hecho su vida normal en este país. Pues se trata en su mayoría de personas adultas que niciquiera conocen la república de Haití. El argumento que para el caso esgrimen estos “todopoderosos” de la “justicia”, es, el cumplimiento de los preceptos de la nueva Constitución, la cuál no puede convertirse una vez más en un pedazo de papel como tantas veces ha sucedido. Si bien es cierto que los hijos de extranjeros no adquieren la nacionalidad dominicana por haber nacido en territorio dominicano, como expresa la nueva Constitución, no es menos cierto que tal medida no debe aplicarse con carácter retroactivo siempre y cuando halla un mínimo de interés por aplicar una verdadera justicia exenta de pasiones inducidas por intereses oscuros. Argumentan para su macabra acción estos “Honorables Jueces”, de la injusticia, los preceptos de la Constitución del 1932, lo cual causa gran hilaridad, ya que lamentablemente en este país no existe un verdadero régimen de Derecho donde por siempre se han mantenido incólume los preceptos Constitucionales. Pues hasta el mas torpe de de los dominicanos está conciente de que la Institucionalidad hace tiempo que se ha convertido en letra muerta, por lo que cuando los dueños del país desean inflingirle cualquier atropello a la CARTA MAGNA, lo hacen sin ningún miramiento. Pues hoy, para hacer un daño colectivo a un grupo de seres humanos hechos del mismo material y con los mismos derechos de todos los demás; esgrimen argumentos inaceptables ante DIOS y el sentir de toda persona sensata, de cualquier nacionalidad. 02 de octubre del 2013.’ MIGUEL A. MONTERO LEBRON

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