jueves, 15 de diciembre de 2011

PROLOGO

                                    PROLOGO

POR CONSIDERARLO DE GRAN INTERES A LOS FINES QUE HAN DADO ORIGEN A LA CRISTALIZACION DE ESTA PAGINA; ESTAMOS TRANSCRIBIENDO EL PROLOGO DE MI 2DO. LIBRO, TITULADO: TRANSITEMOS EL CAMINO DEL CONOCIMIENTO, PARA SALVAR LA REPUBLICA DOMINICANA.

         Creo sinceramente, que el ser humano comete un crimen similar al de lesa humanidad, si al sentirse poseído de algún pétalo del conocimiento, no lo expone al servicio de los demás.

         Esta reflexión me obliga a exteriorizar los conceptos vertidos en las páginas de este libro, el cual he titulado como indica mas arriba, y acepto la responsabilidad del carácter excluyente que le endilga a la obra el complemento del titulo, por tratarse de mi país.

         A juicio de mi apreciación, este titulo no deja de estar plagado de alguna incongruencia, toda vez que el conocimiento es algo inconmensurable y al enfocarlo a un fin especifico y por demás a miniatura, no se si con ello ofendo a nuestro Creador, pero como formo parte de esa miniatura que es la Republica Dominicana –si la comparamos con el universo- , mi deber como tal, es luchar y hacer por ella todo lo que mi limitada posibilidad me permita y no siento estar equivocado al considerar que el mejor aporte que podamos ofrendar a nuestros congéneres, es el ayudarlos a trillar el camino conducente a ese manantial de vida que aporta al ser humano, aunque sea ese simple pétalo de conocimiento al cual acabo de referirme.

         No puedo cansarme de repetir a los cuatro vientos, que el peor pecado que caracteriza a los mortales, lo constituye la IGNORANCIA . Esta representa el origen de todos nuestros males. Por tanto, si queremos aliviar nuestras penurias, lo primero es comenzar por el origen, pero lamentablemente vivimos en una sociedad que viene dando demostraciones fehacientes de haber perdido el rumbo del recto camino y todo su accionar es a la inversa.

         Frente a esa amarga realidad, propicia es la ocasión para quien suscribe, hacer un aparte en los principios que me motivan a escribir, -que nunca son para tratar temas de orden político-, sino, algo de mas trascendencia en lo que se refiere al acontecer mundial, así como de la tergiversación de la conducta humana; para hacer un ferviente llamado a la sociedad dominicana, cuya simiente viene siendo carcomida por subterfugios que de esta ciencia noble –la política-, han venido haciendo los mercaderes de este quehacer humano, estando ya al borde de la destrucción de nuestros principios, a los fines de convertirnos en caníbales, indignos de compararnos con nuestros hermanos irracionales, quienes viven apegados a los dictados de la naturaleza

En este orden, de nada han valido los recursos que nos brinda la tecnología en estos tiempos modernos, que si usáramos solo su parte positiva -+principios que le dieron su origen-, bendiciones recibiríamos del cielo, pero como nos hemos encargado con nuestras acciones, de derribar las puertas que sostenían el influjo del mal, esto se ha convertido en un pandemonium que amenaza con destruir nuestra esencia y cuya vorágine hay que detener.

Por eso estamos aquí, con el propósito de conminar a todos los que se sientan ser nobles hijos de esta tierra, a decirle NO a la degeneración, y hacernos cargo de nuestro destino. Somos las ramas, el tronco es el país, sin la nutrición del tronco, jamás puede llegar  la sabia a las ramas y aunque parte de éstas crean estar alimentadas, no pasa de ser simple espejismo que al menor embate de un ligero viento, rodarán por tierra. Los vientos ya han hecho su infausta presencia, en nuestras mentes esta el revertirlos, pero necesitamos despertar del letargo antes de que sea demasiado tarde.

Lamentamos servir de portavoz de voces agoreras, pero alguien debe decir las cosas por su nombre en estos tiempos de tanto engaño y de elucubraciones, lo cual solo observamos, aunque para muchos es pecaminoso decirlo para no dañar las apariencias, a los fines de un minúsculo grupo, sojuzgar por siempre a las mayorías, cual rebaño de irracionales.

Despertemos pues de este letargo, y florecerán nuestros valores, que como marmotas, invernan placidamente el sueño de la ignorancia, condición este no favorables al ser SER HUMANO.

          

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