viernes, 23 de diciembre de 2011

SIN INSTITUCIONALIDAD, NUNCA SERA POSIBLE UNA SOCIEDAD SIMENTADA EN VALORES.

SIN INSTITUCIONALIDAD, NUNCA SERA POSIBLE UNA SOCIEDAD
                              SIMENTADA EN VALORES.

            Sin ánimo alguno de ser portavoz de voces agoreras, no podemos sustraernos a la amarga realidad de que en el país no se toman minimamente las medidas que puedan conducir a la erradicación de los males sociales que nos han situado como uno de los mejores destinos para el cohecho.

            El paradigma de “dejar pasar y dejar hacer”, que se ha enquistado en esta sociedad, impide de manera determinante que sean restablecidos los valores ciudadanos a que aspira toda persona de bien, pero este estigma –el dejar pasar……-, viene siendo objeto de protección de las instancias que están llamadas a combatirlo, todo en nombre –podíamos decir- , de la democracia  “distorsionada” que nos gastamos.

            Para corregir estos entuertos, se necesita en primer lugar, una verdadera voluntad política que implique el poner en acción “la dictadura de la ley”, y a los gobernantes no les interesa poner en juego su simpatía política ante las masas –irracionales por demás-, tomando medidas conducentes a erradicar el mal e imponer la INSTITUCIONALIDAD.

            En primer lugar, debe ser una alta prioridad de los gobiernos –y que a esto se le de continuidad del Estado-, establecer políticas conducentes a restablecer en toda la ciudadanía –pueblos y campos-, los códigos de conductas, ética , moral y conciencia ciudadana, los cuales deben ser cimentados en cada hogar y complementados en los centros de enseñanzas, a los fines de sembrarle el sub.-conciente a los adolescentes, con esos códigos que tristemente han desaparecido, llevándose con ellos todo vestigio de formación integral en la gran mayoría de nuestra juventud.

            Tomar las medidas que sean de lugar, a los fines de que los medios masivos de comunicación, no sigan convirtiéndose en el mejor y mayor caldo de cultivo para la delincuencia. En este sentido, juega un papel preponderante, la persona Encargada del Departamento de Espectáculos Públicos y Radiofonía, con el militante respaldo de sus superiores jerárquicos. Ellos son los verdaderamente responsables de frenar el deterioro moral en que hemos caído

No queremos el crimen organizado, pero permitimos toda promoción ilustrativa en ese sentido, manifestada en películas, videos y demás medios de promoción de ese genero.
El pudor y la decencia  es un valor que debe ser siempre preservado, sin embargo, observamos que se hace algo menos que nada, para salvar la sociedad de este flagelo. Es penoso observar todos los medios visuales de comunicación, promocionando los antivalores, y nadie dice ni hace nada, porque el “dejar pasar y el dejar hacer”, es norma de conducta imperante en esta sociedad en que vivimos.

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