VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
Tomar el rábano por las hojas
La violencia contra la mujer, no es el producto de un comportamiento fortuito o aislado de los protagonistas de los hechos, sino, un comportamiento intrínseco de una gran parte de la sociedad, que desde su formación no ha conocido otra cosa que no sea, solo la violencia intrafamiliar, sino en todas sus manifestaciones, y el errado concepto en el genero masculino, de que debe imponerse en todos los aspectos, al accionar de la mujer, a la cual observa, no como una compañera, con los mismos atributos que el hombre, sino como un objeto al que debe manejar y manipular a su antojo.
Hoy queremos castigar los efectos y nos olvidamos de la causa que lo generan. De ahí la expresión de que EL RABANO NO SE AGARRA POR LAS HOJAS. Que podemos esperar de una sociedad donde los medios masivos de comunicación constituyen una eterna invitación a delinquir, y nadie dice nada, por no entrar en contradicción con el paradigma imperante. EL DEJAR PASAR Y DEJAR HACER.
Si hacemos un análisis retrospectivo en el tiempo, nos daremos cuenta de que por generaciones, se han venido esfumando los códigos de conducta y principios que rigen la convivencia del ser humano, a tal punto que ni en las escuelas se habla de ética y moral y mucho menos de conciencia ciudadana. En los hogares por igual, pues todos esos principios han sido suplantados por la nueva disciplina del desastre o lo que es lo mismo, la inversión de valores que nos ha traído la civilización moderna tergiversada, acompañada del lado oscuro de la tecnología, llevándose de encuentro también los principios Cristianos, causa fundamental de nuestra involución como seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios.
No obstante esta amarga realidad, no se vislumbra el menor esfuerzo de los últimos gobiernos, por corregir esos males que hoy parecen irreversibles.
La juventud de hoy, es el producto de una sociedad distorsionada desde su origen, por falta de una correcta aplicación de los códigos ya pensionados, tanto en los hogares, como en el accionar de los gobiernos, que no asimilan ni por un segundo, que ellos son solidariamente responsables del destino de sus gobernados.
Hoy aspiramos a una sociedad en valores, pero lamentablemente ese producto hay que cultivarlo en tierra fértil, empleándose muy a fondo, no con simples propagandas y afiches que los actores de los hechos no les dan ni frió ni calor. Esta es una labor titánica, para personas despojadas de toda manipulación de orden político, conducente a lograr objetivos mezquinos, sin realmente importarles el destino de los más perjudicados por esta vorágine que azota nuestra sociedad.
Felicidades Padrino! Abre una nueva ventana de expresión! Continúe levantando su VoZ!!!!
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